LA ACTIVIDAD ENERGÉTICA Y SU INSERCIÓN AL TRABAJO
Las fuentes de energía se pueden clasificar en primarias y secundarias. Las primeras se refieren a “aquellas formas de energía tal como se obtienen de la naturaleza, ya sea en forma directa, como en el caso de la energía solar o la leña, o después de un proceso de extracción, como el petróleo”. Las fuentes de energía secundarias son aquellas que se obtienen por la transformación de fuentes de energía primarias para producir energéticos dirigidos principalmente al consumo final, como la gasolina o el diésel. La cantidad de energía que México produce proviene principalmente de fuentes de energía primaria y en menor medida de fuentes de energía secundaria: en 2006 la producción de energía primaria fue de 10,619 petajoules (PJ) y de energía secundaria fue de 5,236.9 PJ, poco menos de la mitad que la energía primaria.
Entre 2000 y 2006, la producción de energía primaria aumentó 9.4%, al pasar de 9,702.9 a 10,619 PJ. Los hidrocarburos representaron la principal fuente de energía primaria: en 2006, 89.9% de la energía producida en el país provino de esta fuente. Después del petróleo, el gas y la hidro-energía, la leña es la cuarta fuente más importante de energía primaria en México: representó 2.3% del total en 2006. Por su parte, la producción de energía secundaria aumentó 6.4% entre 2001 y 2006, al pasar de 4,920.7 PJ a 5,236.9 PJ. En 2006, las principales fuentes de energía secundarias producidas en México fueron el gas seco (25.5% del total), gasolinas y naftas (18.1%), energía eléctrica (15.5%), combustóleo (14.6%) y diésel (12.4%).

El consumo nacional de energía primaria y secundaria en 2006 fue de 7,897.5 PJ, del cual 34.7% (2,740.2 PJ) fue utilizado por el sector energético para la producción de energía y 57.3% (4,524.6 PJ) se destinó al consumo final, para uso residencial y en los diferentes sectores de la actividad económica del país. El consumo final de energía, que forma parte del consumo nacional, comprende la energía utilizada para satisfacer las necesidades de las actividades productivas en el país, como la industria, el transporte y para uso residencial, así como la energía consumida por el sector de petroquímica de Petróleos Mexicanos (Pemex) y otros sectores. El sector del transporte es el que más consumió energía en 2006 (1991.4 PJ): 44% del consumo final de energía. En segundo lugar se encuentra el sector industrial y de minería (1,273.3 PJ), que representaron 28.1% del consumo final de energía. El consumo residencial, comercial y público se ubica en tercer lugar de importancia (844.2 PJ), equivalente a 18.7% del consumo final.
México es un país exportador de energía primaria, pero las importaciones de esta energía se han incrementado de forma sustancial en años recientes. En 2006, se exportaron 4,213.2 PJ de energía primaria y se importaron 199.8 PJ de ese tipo de energía. Asimismo, entre 2001 y 2006 mientras las exportaciones de energía primaria crecieron 9% las importaciones aumentaron 136.7%. Por otro lado, México es un país importador de energía secundaria, aunque las exportaciones de este tipo de energía en años recientes se han incrementado en una mayor proporción que las importaciones. En 2006, se importaron 1,215.5 PJ de energía secundaria, que es energía primaria sujeta a algún tipo de transformación; en ese mismo año se exportaron 395 PJ de energía secundaria. Entre 2001 y 2006, las importaciones de energía secundaria aumentaron 36%, en tanto que las exportaciones crecieron en una proporción mayor: 91.1%. Estas cifras son particularmente relevantes si se considera que México, como otros países emergentes, consume sobre todo energía secundaria para satisfacer las crecientes demandas de la actividad industrial, de transportación y para uso residencial y comercial.
Las reservas probadas de petróleo se refieren al volumen de crudo “que se puede extraer en las condiciones económicas locales actuales y previstas con la tecnología disponible en la actualidad”. Las reservas probadas son un indicador de la cantidad de petróleo crudo que un país dispone para su explotación. De acuerdo con la Organización de Países Exportadores de Petróleo, México cuenta con 1% del total mundial de las reservas probadas de petróleo crudo, situándose en el 13.º lugar. En el mismo año, México se situó como el sexto país productor de petróleo y el décimo exportador a nivel mundial.6 Las reservas probadas de petróleo crudo al primero de enero de 2007 se ubicaron en 11,047 millones de barriles, 43.8% de las registradas en 1998. Con las reservas probadas de petróleo crudo que existen, al ritmo de producción vigente (2006) que es de 1,188 millones de barriles al año y con la tecnología de explotación disponible, las reservas probadas de petróleo se podrían agotar en 12 años.

No cabe duda de que las energías renovables, aquellas que no dependen de recursos finitos que acabarán por agotarse, son la gran promesa para poder garantizar la sostenibilidad de nuestra sociedad moderna.
Cada vez que sacamos petróleo o carbón del suelo, y los usamos para alimentar a nuestra sociedad, estamos utilizando una fuente energética que no se está renovando.
Una vez se haya agotado ésta, y suponiendo que podamos hacerlo sin consecuencias más graves para el clima, tendremos necesariamente que buscar nuevas alternativas, o potenciar las que ya se están poniendo en marcha pero que no han alcanzado un grado de desarrollo suficiente como para sustituir a los combustibles fósiles.
Cada vez existen más empresas que están trabajando para obtener el máximo rendimiento de esas energías renovables, como ocurre con los aerogeneradores o los paneles solares, que evolucionan positivamente produciendo más electricidad por menos dinero.
Los gobiernos deben también invertir más en este sector, y facilitar, con legislaciones adecuadas, su expansión definitiva.
México tiene una importante base para la manufactura de módulos solares fotovoltaicos en América Latina, con una capacidad de producción de 245 MW por encima de Brasil, Chile y Argentina.
Actualmente se destinará inversión a proyectos de energías alternativas en México que van desde la construcción de una planta de manufactura de aisladores en Monterrey, Nuevo León, hasta el desarrollo de parques eólicos en La Ventosa, Oaxaca.
Esto generara más empleos para nuestras futuras generaciones o incluso para esta generación joven que pueden innovar mucho más estos proyectos que se tiene planeados a futuro.